El Supremo establece como agravante en violencia de género que un niño perciba la agresión - Ferrer & Vila Abogados
443
post-template-default,single,single-post,postid-443,single-format-standard,bridge-core-2.0.5,ajax_updown_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1400,qode-theme-ver-19.2.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-6.0.5,vc_responsive

El Supremo establece como agravante en violencia de género que un niño perciba la agresión

Un agresor por violencia de género podrá ser condenado con la agravante «en presencia de menores» aunque los niños no hayan visto la agresión. Así lo ha establecido la Sala II del Tribunal Supremo.

El Tribunal considera que aunque los niños no se encuentren en la misma sala en la que se producen los hechos violentos, «escuchan y son plenamente conscientes de lo que está sucediendo, percatándose tanto de las expresiones verbales que contienen un componente agresivo o violento, como del ruido que es propio de un golpe o de otra agresión”.

Que un niño perciba la agresión es un agravante

Según el alto tribunal, la agravante prevista para las agresiones de violencia de género que consiste en actuar «en presencia de menores» no puede reducirse “las percepciones visuales directas”, sino que hay que considerar también las “percepciones sensoriales de otra índole que posibiliten tener conciencia de que se está ejecutando una conducta agresiva de hecho o de palabra propia de una escena de violencia”

Considera el tribunal que en estos supuestos el menor resulta “directamente afectado de forma muy negativa en su formación y desarrollo personal, en su maduración psico-social y en su salud física y mental”.

En caso contrario, señala el Supremo, los menores quedarían desprotegidos en muchas situaciones, como cuando “no tienen acceso al dormitorio de la pareja o se encuentran atemorizados a la hora de acudir al cuarto donde se ejecuta la acción violenta; o simplemente cuando tienen dificultades de visión, etcétera)».

Por lo tanto, la expresión «en presencia» no debe interpretarse literalmente, y no es necesario que los menores se encuentren físicamente delante de las personas que están protagonizando la escena violenta ni tengan una percepción visual directa.

Insiste el supremo en que ha lugar a la aplicación de la agravante cuando el menor se percate o aperciba de la situación de crispación o de enfrentamiento familiar “por cualquiera de los medios sensoriales con que pueda cerciorarse de los hechos”.

No Comments

Post A Comment

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies.

Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar